Lo que quiere la nariz: ¿Por qué el olor a gasolina es irresistible para algunos?

For the first post in our Spanish series, The Language Bank* at the University of Michigan translated a post written by Shweta Ramdas: “What the Nose Wants: Why the Scent of Gasoline is Irresistible to Some.”

Por Shweta Ramdas 

Traducido por Joan Liu*

Editado por Yanaira Alonso

Hace acerca de un mes, le comenté a mis compañeros de laboratorio que el olor a la gasolina era un tanto irresistible y que había robado un marcador de pizarra de nuestro laboratorio para olerlo cuando me sentía frustrada con mi investigación. Esto tuvo dos resultados: ahora mis colaboradores de laboratorio se burlan de mí despiadadamente, y me di cuenta de que no todos se sienten atraídos a estos olores tanto como yo.

El último resultado fue una epifanía: pensaba que para todo el mundo el olor a gasolina era agradable. Entonces, ¿Por qué esto no es cierto? Como una genetista, por supuesto mi primer pensamiento fue que los genes deciden la preferencia.

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A mi compañero de laboratorio no le atrae el olor del marcador tanto como a mí.

La genética del olfato

Los humanos tienen aproximadamente 400 genes que codifican los receptores olfativos (ROs) que son responsables de la percepción de olores (un hecho más complicado es que tenemos 600 genes no funcionales que se asemejan a estos 400 genes funcionales). Esto es uno de los conjuntos más diversos de genes humanos: sus ROs pueden tener hasta 3 de 10 diferencias funcionales (o el 30%) de los ROs de otra persona. ¡Por lo tanto, los científicos dicen en broma que cada uno de nosotros tiene una “nariz única” y una huella olfativa especial!

Nuestras narices están llenas de neuronas que contienen estas proteínas de RO, que se unen a las moléculas de olores que se llaman moléculas odorantes. Cada una de estas proteínas reconoce y se une a una molécula específica (o un conjunto distinto de moléculas); y viceversa, cada tipo de molécula odorante puede unirse a múltiples ROs. Ya que cada olor es una combinación de moléculas odorantes, y cada receptor por su parte se une a subconjuntos diferentes de estos, el olor que percibimos es una combinación de respuestas por distintos Ros. Por ejemplo, el olor de comida en su plato entra a su nariz como una mezcla de muchísimas moléculas. Cada una de estas se une a ROs diferentes en su nariz, y algunos tipos de las moléculas son reconocidas por múltiples y diferentes ROs. Cada receptor activado ahora transmite una señal al cerebro, que entonces asocia los mensajes combinados a un olor particular. Esta cascada de información es una sinfonía hermosa que nos permite percibir olores, algo que damos por hecho.

Porque cada uno de nosotros tiene ROs diferentes, probablemente poseemos la capacidad de discernir olores que quizás otras personas no pueden. Existen numerosos estudios genéticos de las diferentes respuestas a olores relacionados con comida (que a su vez afecta como se percibe el sabor), el olor a hierba, el sudor masculino y los perfumes: La mayoría de estos estudios genéticos relacionan estas diferencias en percepción a los genes que codifican los diferentes ROs. Volviendo a nuestra pregunta inicial: ¿Qué exactamente me gusta del olor a gasolina? No hay estudios principales que asocien ORs prolíficos con la percepción de compuestos en gasolina (o marcadores de pizarra), y este hecho podría significar que necesitamos estudiar más esta área, o que hay otros mecanismos que determinan nuestra sensibilidad a ellos. ¡De hecho, hay otros genes que podrían influir nuestra respuesta — los genes responsables de la producción de receptores de dopamina!

Los neurotransmisores y el olfato

La dopamina es un neurotransmisor: un químico que transmite señales en cerebro. En particular, transmite las señales de gratificación. Piense cómo siente después de comer chocolate o conseguir un puntaje alto en un juego difícil. Si algunas cosas que olemos llevan a una activación del centro de gratificación (como algunos compuestos en gasolina o chocolate), entonces quizás nuestro sentido del olfato también parecerá más desarrollado o suprimido, depende de cuan satisfactorio es lo que percibimos. Algunos investigadores han encontrado que reducir la respuesta de un particular receptor de dopamina (las proteínas que responden a la señal de dopamina en el cerebro) disminuye la capacidad para percibir el olor, y es similar a lo que pasaría si se alejara del olor. Esto sugiere que mientras más “satisfactorio” es un olor, más probabilidad existe que lo podamos percibir. Esta teoría tiene una implicación importante para explicar la conexión entre la percepción a un olor y otras manifestaciones del sistema de gratificación: por ejemplo los trastornos del estado de ánimo y la adicción.

La memoria influye nuestra percepción a los olores 

Otra hipótesis popular es la hipótesis asociativa: cómo respondemos a olores frecuentemente depende de lo que asociamos con ellos. Por ejemplo, si usted nadaba mucho en su niñez, es muy probable que asocie el olor a cloro con las memorias agradables de nadar. Las neuronas del olfato están altamente conectadas a las neuronas que codifican la memoria. Es por esto que cada vez que llega un olorcillo a cloro, su memoria se activa y recuerda con alegría su niñez. La memoria placentera asociada al olor se vuelve gratificante y hace que el estímulo original sea aún más agradable.

Entonces, la respuesta simple a mi pregunta inicial (a la cual he llegado después de 600 palabras) es: no sabemos. La percepción de olores es un proceso complejo que involucra muchos subprocesos biológicos que trabajan en armonía. Una molécula odorante pasa por un laberinto de receptores en mi nariz, en gran parte determinado por mi genética, causa los cambios en mi cerebro según mis neurotransmisores y está infundido de memorias subjetivas que son únicamente mías. Nuestras narices son únicas, por esta razón para algunas personas el embriagante olor de marcadores de pizarra y gasolina resulta agradable.

 

*This document was translated by The Language Bank. The Language Bank is a free service that serves the needs of non-profit organizations, social justice efforts, and the local community.  We focus on addressing translation needs for these groups and in doing so, offer our volunteers the opportunity to engage with and further serve the community. For more information, please click here.

*Este documento fue traducido por The Language Bank. The Language Bank es un servicio gratuito que sirve a las necesidades de organizaciones sin fines de lucro, esfuerzos de justicia social y a la comunidad local. Nos enfocamos en llevar a cabo traducciones para estos grupos y a la misma vez ofrecemos a nuestros voluntarios la oportunidad de servir a la comunidad. Para más información, presione aquí. 

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